Amor real, amor de madre

Gracias Mima por hacer de mí una mujer fuerte.

Cuando mi mamá tenía mi edad ya tenía tres hijos, y se encontraba segura de que ya no quería tener más, estaba esperando su última menstruación para someterse a la cirugía para no tener más hijos, sin embargo, la menstruación que estaba esperando para realizarse la salpingectomía no llegó más durante nueve meses, porque en los planes de Dios faltaba yo.

Mami inició su etapa como madre muy joven, un año después de casada con tan solo 19 años, Mima, como le digo de cariño, se encontraba en una sala de partos a punto de convertirse en madre por primera vez.

Siempre nos cuenta que sus embarazos eran muy difíciles y las complicaciones postparto mucho más, pero la satisfacción de tenernos en sus brazos hacía que todo valiera la pena. Mami creció en una familia muy pobre en recursos económicos, pero muy rica en amor, respeto y sobre todo solidaridad, mi papá también procede de una familia muy humilde, pero ha trabajado hasta más no poder por construir junto a mami un hogar seguro para nosotros.

Mi mamá siempre ha trabajado muy duro para apoyar a mi papá en todo y ha estado dispuesta a sacrificar lujos, viajes y hasta cosas básicas en algún momento de su vida por darnos a sus cuatro hijos lo mejor.

Cada vez que hablamos de que yo no fui planeada, mami dice de inmediato, no fue planeada, pero si muy deseada y amada, así me consuela y yo me lo creo.

Hoy, siendo una mujer adulta puedo apreciar y valorar mucho mejor todo lo que has hecho por mí, porque ahora entiendo y valoro que es gracia a ti que soy quien soy. Has hecho miles de maestrías en amor y entrega graduada con honor, has sanado mis heridas en el cuerpo y el corazón, fuiste mi niñera, mi psicóloga, mi médico, mi guía espiritual, mi maestra de la vida, mi eterna acompañante, me has dado un ejemplo de valentía y fuerza porque desde que tengo memoria te veo pelear batallas sin doblegarte, con fe, con esperanza y muy aferrada a Dios.

Gracias Mima porque debido a lo que he visto en ti, no me conformo con cualquier cosa, gracias a tu ejemplo siempre quiero más sin temor, siempre me has hecho creer que puedo lograr todo lo que me proponga y que cuando Dios abre puertas nadie me puede robar los regalos del cielo. Gracias porque has predicado con tu ejemplo los valores más importantes que me definen como mujer, de ti a prendí a amar desinteresadamente, a ser humilde, y a sentirme orgullosa de mí misma sin importar lo que piensen los demás.

Me has enseñado a sentirme suficiente y segura, has hecho que me crea dueña absoluta de mis logros y que mis sueños no tengan límite, cuando me he sentido más pequeña o poca cosa tú me has recordado que mi valor no está en mí, sino en Dios.

Gracias por tu paciencia a la hora de corregir mis errores y por tu fuerza para ayudarme a cargar mis preocupaciones y así hacer siempre mis cargas más livianas.

Eres mi orgullo, es un privilegio haber nacido de ti, estar en tu vientre 9 meses fue el mejor regalo que me dio Dios, ahora entiendo lo importante de tus desvelos por mi causa, y de tus anhelos hechos realidad en mi vida, gracias a tu constante apoyo y sobre todo a tus oraciones de rodillas, estoy segura de que he llenado tu vida de orgullo y felicidad, pero la vida no me alcanzará para demostrarte lo mucho que aprecio que hayas dedicado tu vida a ser mi mamá (Mima).

Te amo.

Dra. Elena Arias

Foto: Adri Méndez